SOUL

Vivió en un pulmón de acero y se casó a los 78

Friday, July 17, 2026

El poema de las muchas aguas se lee en bodas donde nadie lo pone a prueba. Martha Lillard, última estadounidense en un pulmón de acero, se casó a los 78.

Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos.

Cantares 8:7

Martha Lillard contrajo polio a poco de cumplir cinco años, antes de que llegara la vacuna en 1955. Los médicos le dijeron a la familia que no llegaría a los veinte. Murió el 26 de junio de 2026, a los setenta y ocho, la última persona de Estados Unidos que vivía dentro de un pulmón de acero. The Associated Press publicó su obituario el 11 de julio; STAT lo recogió dos días después.

El obituario lo escribió ella. Su hermana solo tuvo que añadir la fecha. Ahí se describe como amante devota de los beagles, voluntaria en el rescate de animales, la que replicaba los anuncios en Facebook.

Los últimos cinco años no pudo salir de su casa. Los últimos dos los pasó dentro de la máquina casi a todas horas. Después del 11 de septiembre, con ganas de entender qué había ocurrido, entró en una sala de chat y conoció a un hombre en Egipto. Hablaron durante más de veinte años. Él consiguió la visa. Se casaron en febrero. Ella murió en junio.

El verso de las muchas aguas se lee en bodas, casi siempre ante parejas a las que la vida nunca les tomará la lección. A ella se la tomó entera, cláusula por cláusula. El poema no se queda en la inundación. Dice que un hombre capaz de ofrecer todo lo que tiene a cambio de amor saldría del salón entre carcajadas. El agua apaga casi cualquier cosa. El dinero mueve casi todo lo demás. El poema dice que Dios dejó una excepción en el mundo, y esa excepción no se rompe.

Casi todo lo demás en su vida funcionaba con dinero y con máquinas. Su hermana, Cindy McVey, pasó años buscando a alguien, quien fuera, capaz de reparar un pulmón de acero. Después, entre lágrimas: «Pero como ella es la última, ya no hace falta».

La máquina tenía precio, tenía técnico y tenía un último día. Los veinte años no tenían nada de eso. El amor resultó ser lo más resistente de la casa, y nunca estuvo en venta.

Sources