The Independent · https://www.independent.co.uk/voices/how-much-screen-time-tv-paediatrics-tablets-mobile-phones-sleep-bed-parenting-a8710151.html
Padres progresistas y tradicionales que casi no coinciden en nada convergen en la misma inquietud por las pantallas escolares, y en la misma petición: menos.
Las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes.
Deuteronomio 6:7
El curso empieza en unas semanas, y los distritos se preparan para la reacción. Un aula con treinta niños frente a treinta pantallas no parece gran cosa. Unos cuantos clics. Un video que alguien olvidó silenciar. Treinta rostros iluminados desde abajo, cada uno en otra parte. Una lectura en voz alta suena distinto: una sola voz, treinta rostros vueltos hacia el mismo lugar.
Desde 2020, la proporción de escuelas públicas que entregan un dispositivo a cada niño saltó de menos de la mitad a casi nueve de cada diez, y las quejas llegan antes que los autobuses. En la progresista Evanston, una petición para reducir las pantallas reunió mil cuatrocientas firmas. La misma queja viene de padres que educan en casa por motivos de fe, de padres que hacen compost y desconfían de las tecnológicas, de padres que solo quieren que un niño de tercero lea un libro. Cuando tribus que no comparten política comparten una alarma, suele apuntar a algo que está por debajo de la política.
El manual más antiguo sobre cómo criar hijos es tenazmente físico. No dice expón a los niños a buen material. Pone la enseñanza en el tránsito común de un día compartido, en la mesa, en el camino, a la hora de dormir, al despuntar el día. Ata las palabras a tu mano, dice el versículo 8. Escríbelas en el marco de la puerta, versículo 9. La formación es algo que los cuerpos hacen cerca unos de otros con el tiempo, no un archivo que abre un aparato.
La Escritura trata la atención misma como un acto moral. Como dice Filipenses 4:8, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo puro, todo lo amable, en esto pensad.
Una pantalla que dispersa a un niño en treinta lugares distintos no es un conducto neutro. También forma. Solo que forma hacia la dispersión. Los padres no buscan el papel porque el papel sea sagrado. Casi ninguno quiere una hoguera; quieren límites, y una persona presente en el aula. Lo que han notado es más viejo que su discusión. Un niño sostenido por alguien que lo ama se forma de otra manera que un niño administrado por un sistema hecho para mantener los ojos sobre una pantalla. Deuteronomio lo notó primero.