Quartz · https://qz.com/quality-of-indian-jobs-is-improving-amid-joblessness-1849839851
Medio millón de jóvenes indios compiten por unos pocos cientos de empleos estables. La carrera parece un fracaso personal hasta que uno pregunta quién construyó el campo.
Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella. … Para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.
Levítico 19:9-10
Este mes el Wall Street Journal redujo la crisis de empleo de la India a una sola proporción: 500.000 aspirantes para 583 puestos públicos. Detrás del número hay una generación que hizo todo lo que se le indicó: años de estudio, intentos repetidos de examen, los ahorros familiares gastados en academias de preparación, todo dirigido a la estrecha seguridad de un sueldo estatal.
En agosto de 2024, una de esas convocatorias pidió a los hombres de Jharkhand correr diez kilómetros en sesenta minutos. En las semanas siguientes, bajo un calor húmedo, murieron al menos once jóvenes. Se habían preparado para pruebas escritas y murieron en una carrera pensada para reducir la multitud antes de que empezara el examen.
La antigua ley que deja sin segar los rincones del campo responde exactamente a esto. No era caridad. Los bordes se dejaban para que las personas sin tierra propia pudieran entrar y recoger su pan. El acceso al trabajo estaba inscrito en el diseño mismo de la economía, en lugar de quedar librado a la buena voluntad de los terratenientes.
La Escritura trata el anhelo de un trabajo verdadero como algo más antiguo que cualquier política. El primer ser humano es puesto en el jardín para labrarlo y cuidarlo (Génesis 2:15). Una de las oraciones más antiguas sobre el trabajo pide menos riquezas que permanencia, un esfuerzo que perdure. El Salmo 90:17 lo dice así: "Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma."
Es algo extraño por lo que orar, hasta que uno ve años de preparación desvanecerse en un campo de pruebas.
El gobierno de la India señala una tasa oficial en descenso y sus programas de empleo; la oposición cuenta tres contrataciones públicas por cada mil aspirantes a lo largo de ocho años. La ley del rebusco cala más hondo que ambos. Da por supuesta una sociedad donde cualquiera dispuesto a trabajar puede encontrar un borde del campo al que llegar. Cuando medio millón de personas corre por unos pocos cientos de puestos, el esfuerzo nunca fue lo que falló. La generación que corre ha empezado a preguntar quién construyó el campo de esta manera.
