Versículo del Día — Lunes, 13 de abril de 2026

Psalms 104:24-25

Psalms 104:24-25. El Versículo del Día, Lunes, 13 de abril de 2026, con una breve reflexión.

¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios. Asimismo esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes.

Psalms 104:24-25

Qué significa este versículo

Ante una creación demasiado vasta y variada para catalogar, el salmista rompe en alabanza por lo numerosas que son las obras de Dios, y declara que todo, desde el mar rebosante hasta la criatura más pequeña, fue hecho con sabiduría y pertenece a su creador.

El Salmo 104 es uno de los grandes himnos de la creación, un largo recorrido por el mundo que Dios hizo: la luz y las aguas, los montes y los manantiales, las cabras monteses y los leones, la luna que marca las estaciones, la gente que sale a su trabajo. El versículo 24 es el momento en que el canto se detiene para abarcarlo todo y solo alcanza a exclamar cuántas son las obras de Dios. La frase "con sabiduría las hiciste todas" es la afirmación del salmo: el mundo es un todo ordenado e inteligente, no un montón de cosas al azar.

La alabanza pasa enseguida a la escala. El versículo contiguo señala el mar, "grande y ancho", lleno de criaturas incontables, pequeñas y grandes. Los lectores antiguos no tenían cómo explorar el abismo, y el salmo nunca finge que pudieran. Ahí está parte del punto: las obras de Dios desbordan todo inventario humano. La tierra está "llena" de una riqueza que nadie terminará jamás de nombrar, y buena parte de ella sigue su curso aunque nadie la mire.

El salmo guarda el deleite y la humildad en un mismo aliento. Celebra una creación que podemos estudiar y disfrutar, y se inclina ante lo que queda fuera de alcance. Para el salmista, la respuesta justa a un mundo tan grande es la adoración, no el dominio. Lo que Dios hizo es mayor que lo que podemos abarcar, y su creador se deleita en todo ello, incluidos los rincones que ningún ojo hallará jamás.