La sala se puso de pie y gritó 42 segundos por un fármaco
Tuesday, June 9, 2026
Certara · https://www.certara.com/conference/asco-annual-meeting/
En ASCO en Chicago, oncólogos que suelen contener la esperanza se pusieron de pie y ovacionaron 42 segundos una pastilla que duplicó la supervivencia en cáncer de páncreas.
Y os restituiré los años que comió la oruga.
Joel 2:25
El 31 de mayo en Chicago, un médico llamado Brian Wolpin subió al podio del congreso de ASCO, la reunión de cáncer más grande del mundo. Pasó a una diapositiva con una curva de supervivencia. El auditorio estalló en aplausos y silbidos que no pararon durante 42 segundos completos. Wolpin tuvo que llenar el tiempo desde el podio. "Ese tiempo no estaba previsto en mi charla."
El fármaco de la diapositiva se llama daraxonrasib. Es una pastilla. Ataca una proteína llamada RAS, que está mutada en más del 90% de los tumores de páncreas. Durante cuarenta años, ningún medicamento pudo tocar a RAS. El cáncer de páncreas siguió siendo uno de los más difíciles de tratar en toda la medicina.
En el nuevo ensayo, los pacientes tomaron la pastilla después de que su primer tratamiento hubiera fracasado. Vivieron una mediana de 13,2 meses. Los pacientes que no la tomaron vivieron 6,6. El fármaco duplicó el tiempo que les quedaba.
Seis meses y medio más. Eso era lo que la sala estaba gritando.
Ahora el versículo.
El libro de Joel fue escrito tras una plaga de langostas en el antiguo Judá. Los enjambres llegaron en oleadas y dejaron al país pelado. Cosechas perdidas, viñedos perdidos, incluso los sacrificios del templo se detuvieron porque no había harina ni aceite. Un año entero de vida devorado en una sola estación.
En medio de esa ruina, Dios habla una línea por boca del profeta Joel:
"Y os restituiré los años que comió la oruga."
Lee esa línea despacio. La promesa es sobre los años. El tiempo mismo. El tramo de vida que las langostas se habían llevado.
El cáncer de páncreas ha sido una langosta. Durante décadas se ha comido los años que los pacientes aún tenían por delante. El 31 de mayo, en una sala llena de médicos entrenados para mantener la esperanza bien sujeta, la ciencia devolvió seis meses y medio de aquellos meses devorados, arrancados a un enjambre que los había tomado a su antojo.
El grito de aquella sala fue el sonido de un versículo cumpliéndose.
