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Los ejecutivos compraron un cuento que les permitió dejar de contar trabajadores

Sunday, July 12, 2026

KPMG pressed its auditor to pass on AI cost savings – The Irish Times

The Irish Times · https://www.irishtimes.com/business/2026/02/06/kpmg-pressed-its-auditor-to-pass-on-ai-cost-savings/

Una encuesta de KPMG de julio de 2026 halló líderes desconcertados por las facturas de la IA. La torre a medio construir nunca fue un error de presupuesto. Fue un atajo que nadie revisó.

Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

Lucas 14:28

El 3 de julio, KPMG publicó una encuesta a 2.145 ejecutivos de veinte países, y las cifras se leen como una confesión. El veintinueve por ciento dijo no tener idea de dónde salen sus costos de IA, que no paran de crecer. Otro tercio, más o menos, admitió que su propia confusión era justo lo que frenaba el despliegue. Los proveedores pasaron de la tarifa fija al cobro por uso, y ahora el taxímetro corre sobre proyectos que nadie entendió del todo.

La lectura pulcra de todo esto es la prudencia. Siéntate, haz las cuentas, ahórrate el bochorno. Esa versión convierte a Jesús en asesor de empresas, y él no se estaba postulando para el puesto.

Contó la historia de la torre a una multitud que crecía detrás de él, gente entusiasmada por seguirlo y todavía sin idea de lo que eso iba a exigir. Al constructor de la parábola no lo hunde la mala aritmética. Lo hunde querer la torre más de lo que quería la verdad sobre sí mismo, y la obra a medias queda ahí, a la vista, contándole a todos lo que él se negó a saber.

Esa es la forma de esta historia. El encanto del atajo nunca fue de verdad el ahorro. Era el permiso para tratar a las personas como una partida que podías poner en cero antes de comprobar si la herramienta podía hacer su trabajo. Pensamiento mágico, lo llamó un redactor de Futurism. La magia no era que la IA saliera gratis. La magia era que podías dejar de valorar a los humanos de la nómina y nadie te pasaría la factura por eso.

Alguien siempre pasa la factura. Los trabajadores de esas planillas llevan la imagen de Dios, y la Escritura es terca en esto: el salario del jornalero no es un asunto contable privado, y el clamor del defraudado llega directo al oído de Dios. El gasto que nadie proyectó era el humano, y jamás iban a ser los proveedores quienes lo cobraran.

Calcular los gastos, en el sentido en que Jesús lo dijo, empieza por admitir quién paga.

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