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Casi la mitad de los mayores de 65 mejoró con la edad.

Monday, June 22, 2026

How To Solve A Rubik’s Cube

Photo by Olav Ahrens Røtne / Unsplash

Un estudio de Yale halló que casi la mitad de los mayores de 65 mejoró con el tiempo. Un viejo proverbio ya llamaba corona a las canas, no pérdida.

Corona de honra es la vejez, que se halla en el camino de justicia.

Proverbios 16:31

Nos enseñan a pensar la vejez como una larga resta. El cuerpo falla, la mente se apaga, y la única pregunta es qué tan rápido. Un estudio publicado este año complica esa historia. Becca Levy, investigadora de salud pública en Yale que ha dedicado su carrera a estudiar cómo nuestras creencias sobre la vejez afectan la salud, usó un largo estudio federal que ha seguido a los mismos adultos mayores durante años. Al mirar a más de once mil personas de más de sesenta y cinco, seguidas hasta doce años, encontró que casi la mitad mejoró en algo: más lúcidas de mente, más fuertes de cuerpo, o ambas cosas. Mejorar en la vejez, concluyó, no es raro. Es común. Y algo predijo quiénes mejoraban: los que no creían que envejecer era pura decadencia eran los más propensos a remontar.

Hay un viejo proverbio que nunca trató la vejez como una pérdida. Corona de honra es la vejez, dice, que se halla en el camino de justicia. Léelo despacio. No una carga que esconder ni de la cual disculparse. Una corona. La imagen es la de alguien que ha vivido mucho y ha vivido bien, y cuyos años se posan sobre él como algo ganado y digno de verse. El mundo antiguo no era ingenuo sobre los achaques de la edad. Simplemente se negaba a llamarla inútil.

El estudio y el proverbio dicen cosas de distinto orden, pero rozan el mismo nervio. El vínculo entre la creencia y el cuerpo es el centro del trabajo de Levy: los mensajes que una cultura envía sobre la vejez, absorbidos a lo largo de la vida, parecen asentarse en nosotros y volverse físicos. Dile a la gente durante sesenta años que sus mejores días quedaron atrás, y muchos vivirán a la altura de esa sentencia. Trata la cabeza cana como una corona, y algo distinto se vuelve posible. Hemos construido toda una industria sobre el miedo al espejo. Hay una forma más antigua de mirar la misma cara.

Casi todos tendremos canas, si tenemos suerte. La pregunta abierta es qué habremos decidido que significan para cuando lleguen.

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