Versículo del Día
Miércoles, 17 de junio de 2026
No os afanéis por el día de mañana… basta a cada día su propio mal.
Mateo 6:34
Qué significa este versículo
Al final del Sermón del Monte, Jesús les pide a sus oyentes preocupados que dejen de partirse por dentro pensando en el mañana. A cada día le basta su propia carga, y la seguridad que tanto buscan descansa en un Padre que ya sabe lo que necesitan.
Mateo 6:34 es la última línea de un largo pasaje sobre la preocupación dentro del Sermón del Monte, la enseñanza más conocida de Jesús. Justo antes, ha señalado a las aves, que no guardan cosechas, y a los lirios del campo, que sin esfuerzo visten mejor que los reyes, y ha pedido a la gente que deje de consumirse por lo que va a comer, beber y vestir. El versículo 34 remata la idea: no le sumes al peso de hoy el del mañana.
El contexto importa. Jesús hablaba a gente común de una Galilea ocupada por Roma, muchos de ellos jornaleros y campesinos que vivían al día, para quienes "qué comeremos mañana" no era una metáfora. No es un sermón que invita a los acomodados a relajarse. Es una palabra para quienes de verdad no sabían si el pan de mañana estaba asegurado: no fueron hechos para cargar hoy con el miedo de mañana, porque el mismo Dios que alimenta a las aves ya sabe lo que les hace falta.
Dos matices se pierden al leer rápido. La palabra griega para "preocuparse," que la Reina-Valera traduce "afanarse," es merimnáō, y evoca una mente partida, tironeada en varias direcciones a la vez. Apunta a esa fractura interior de la ansiedad, no al trabajo de planear con cuidado. Y donde la Reina-Valera dice "basta a cada día su propio mal," el español juega a favor: "mal" significa a la vez maldad y, sobre todo aquí, aflicción o dificultad. El griego kakía cargaba esa misma doble cara. La frase no está pesando el pecado. Está midiendo cuánta dificultad cabe en un solo día.
