Versículo del Día
Sábado, 20 de junio de 2026
No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo.
Levítico 19:15
Qué significa este versículo
Una antigua ley de Moisés ordena a los jueces juzgar con estricta imparcialidad, sin favorecer al pobre por lástima ni al poderoso por temor; el veredicto justo sigue la verdad, no a la persona.
Levítico 19:15 está en un tramo de leyes que a veces se llama el Código de Santidad, donde Dios le repite a Israel: "sean santos, porque yo soy santo." En el mismo capítulo aparece el mandato de amar al prójimo como a uno mismo. Entre estas instrucciones prácticas para una sociedad justa llega esta regla para todo el que juzga un pleito: no hagas injusticia en el tribunal.
Lo que sorprende al lector de hoy es el equilibrio. En el mundo antiguo, los tribunales se torcían a favor de los poderosos y sus sobornos, así que advertir contra favorecer al grande tiene sentido. Pero el versículo también prohíbe favorecer al pobre. La compasión por el más débil, por buena que sea en otros lugares, no puede decidir un veredicto. Un juicio debe seguir los hechos, sin inclinarse hacia un lado por quién está delante.
El hebreo lo expresa con una imagen muy gráfica. Las dos mitades usan la palabra "rostro": no "levantes el rostro" del pobre, no "honres el rostro" del grande. Juzgar por el rostro es dejar que el estatus, la riqueza o la apariencia de alguien incline la sentencia. El mismo instinto recorre las Escrituras en la afirmación de que Dios "no hace acepción de personas." La justicia, en esta visión, mira el caso y se niega a mirar el rostro.
