Versículo del Día

Miércoles, 24 de junio de 2026

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gálatas 6:9

Qué significa este versículo

Cerca del final de una carta tensa, Pablo le pide a creyentes cansados que no se rindan en hacer el bien. La cosecha que promete no es una recompensa rápida: madura a su tiempo, en un reloj que no es el nuestro.

Gálatas 6:9 llega al final de una carta apasionada que Pablo escribió a iglesias que, temía él, estaban perdiendo el rumbo. En el capítulo final se vuelve práctico, con una imagen del campo que todos entendían: cada uno cosecha lo que siembra. Las líneas inmediatamente anteriores, Gálatas 6:7-8, afinan lo que quiere decir: quien siembra para sus apetitos más bajos cosecha corrupción, y quien siembra para el Espíritu recoge una vida que permanece. Por eso el llamado que sigue, a no cansarse de hacer el bien, apunta al trabajo lento de volverse bueno y de hacer el bien a otros, como insiste el versículo siguiente al hablar de hacer bien a todos. No es una técnica para salir adelante.

Pablo escribe a personas agotadas, desanimadas y tentadas a abandonar, y la metáfora carga una verdad que conocían en lo hondo. El que siembra planta y luego espera durante un largo tramo en que nada visible ocurre, confiando en una cosecha que aún no ve. El tiempo de segar no está en la agenda del sembrador: pertenece a la semilla y a la tierra, y no le toca a él apurarlo. Y el bien sembrado en otras personas muchas veces fructifica de una forma que el sembrador quizá nunca alcance a ver del todo. La promesa es real. Solo que no paga por encargo.

La expresión que la traducción vierte como «a su tiempo» es, en griego, kairo idio, «en su propio momento»: un tiempo que está fijado, pero que no nos toca apurar. Y «desmayar» o «darse por vencido» (ekkakeo) tiene el sentido de aflojar por agotamiento, como le pasa a cualquiera cuando el esfuerzo se alarga sin recompensa a la vista. El versículo nombra ese cansancio exacto y le responde: la siega es real y ya viene en camino, aunque nada en el campo lo muestre todavía.